
Películas en cines de pueblo que envuelven el tedio cotidiano hasta volverlo aterradoramente visible, fragmentos del propio cuerpo cobrando vida, choques brutales que resignifican la vida o la vuelven aún más extraña, la farándula local teñida de un manto de intolerancia y un grupo de vecinos enigmáticos que esconden más de lo que debieran son apenas algunas de las cosas que cuenta La ruta hacia acá (editorial Tamarisco). Vaporosos como lisérgicos, los cuentos de Julián Troksberg (1975) producen choques donde la realidad despierta hasta alcanzar intensos momentos de iluminación.

