
El ambiente del hip hop siempre fue un escenario difícil para las mujeres y España no es la excepción a este postulado. A paso de hormiga, lento pero sostenido, María Rodríguez Garrido consiguió hacerse un lugar en este ámbito a fuerza de trasvasar géneros. Tras un primer contacto con el rap durante su adolescencia en Sevilla, terminó de afianzarse en esta cultura al mudarse a Madrid. Una vez en la capital española, María pasó a ser La Mala Rodríguez, y dio inicio a un recorrido ascendente. Su primer disco, Lujo Ibérico, obtuvo el disco de oro en el 2000 tras vender más de cincuenta mil copias, al igual que su sucesor, Alevosía, del 2003. De a poco, La Mala comenzó a mestizar su música, dándole tintes de flamenco, como se ve en Malamarismo, su tercer trabajo, en el que participa el guitarrista Raimundo Amador. Tras varios reconocimientos en los MTV Awards y los Grammy latinos, María encaró su cuarto álbum, Dirty Bailarina, bajo las órdenes de Focus, productor de Eminem, Britney Spears y Christina Aguilera. Fiel abonada a los escenarios latinoamericanos (su visita más reciente fue en noviembre, en el marco del Personal Fest), ha establecido contacto y colaborado con varios artistas de la zona, como Calle 13, Julieta Venegas y Tego Calderón. Antes de su show en La Trastienda este viernes 24, La Mala atiende el teléfono desde Corrientes, poco antes de presentarse en la Fiesta de la P, junto con Calle 13.
Estuviste en varias ocasiones en Buenos Aires, y hace poco tocaste en el Personal Fest: ¿cómo te preparás para esta nueva visita?
Estoy lista para lo que venga. Tengo ganas de subirme al escenario, ya han sido varios días aquí. Me puse mala (N del R: eufemismo para "me enfermé") y estuve unos días en plan de no hacer nada porque me agarré una bronquitis, nunca me había pasado. Me quiero poner buena, tengo que tener la salud a tope. El cambio de temperatura me hizo un poco de mal y no sabes las ganas que tengo de compartir, de subirme al escenario y hacer música, que es para lo único que he venido, no estoy aquí para otra cosa.
Vas a estar tocando tanto en un festival en Corrientes como en un formato más íntimo en Buenos Aires. ¿Alguno de los dos formatos te sienta mejor?
Los dos tienen su lado bueno y su lado malo. En los festivales grandes se pierde mucha energía, pero también te ve gente que de otra manera no te escucha y así algunos se enganchan y otros no. Se mueven otras energías en los festivales grandotes, y en lo chiquitito ves a tu público, que te sigue y que rápidamente se enciende.
Tu último disco ya tiene dos años de existencia. Habías anunciado que ibas a sacar tu nuevo disco en noviembre. ¿Qué pasó?
La discográfica no veía que el material fuera comercial como para sacarlo, lo veía muy oscuro.
¿No evaluaste publicarlo por tus propios medios?
(Se pone más seria) No, yo pertenezco a un sello discográfico. Si bien hasta el momento no hemos tenido ningún problema, mucha gente se ha atrevido a decir "Oh, una discográfica grande" o "que un artista bla, bla". Yo nunca he tenido problemas, he hecho siempre lo que me ha dado la gana con el repertorio, con los productores, con el arte. Siempre hice lo que quise. En esta última aventura, creo que son demasiadas cosas. Estamos ya terminando el contrato y queremos despedirnos de una manera más grande o encontrar otro tipo de final si es que lo hay. Yo sí me siento a gusto con mi repertorio. Estoy a gusto con las canciones que he hecho y lo que está claro es que hoy en día no hay negocio en vender discos, pero no por ello tenemos que hacer lo que sea por vender algunos.
Has colaborado con artistas de otros géneros como fue el caso de Raimundo Amador, pero también trabajaste con varios artistas latinoamericanos como Calle 13, Julieta Venegas y Tego Calderón. ¿Cómo surgieron estos contactos?
De una manera muy natural, realmente. Yo sabía que Tego había escuchado lo que yo hacía y había mucha admiración mutua, y simplemente era algo que teníamos pendiente. Ya nos habíamos conocido, así que fue algo muy espontáneo. Así es como hago las colaboraciones, al menos para mis discos. Luego me llaman para cualquier lado, pero cuando invito a alguien a mi mundo siempre es seguido de una gran admiración y con un punto de vista artístico.
El mundo del hip hop suele ser muy difícil para una mujer que quiera hacerse su lugar. ¿En España es así?
Cuando yo empecé había dos chicas más, éramos muy poquitas. Todas las comunidades de hip hop verdaderas que puedas ver alrededor del mundo tienen chicas muy bien protegidas y bien tratadas. Conozco el underground del hip hop y es un ambiente de respeto en el que se las valora, no por ser mujeres sino como personas. Ahí es donde yo voy: no quiero entrar en la trampa de "Como soy mujer, lo merezco". No, yo soy una persona y yo me hago respetar como persona. Sea hombre, mujer o como tú quieras. Lo que pasa es que la gente ve mucho MTV y ven los videos de estos hombres hablando de putas y creen que es siempre así. Pero el hip hop es gente que ama la música, ama la poesía, improvisa, comparte con los amigos. Todas las mujeres del hip hop que he conocido son mujeres fuertes, bellísimas que hacen arte y tienen el respeto de todos los compañeros y seguidores de la comunidad.
Hace poco dijiste que tratabas de no tener ninguna expectativa antes de un show para que después la situación te sorprendiese ¿Seguís pensando así?
Sí, dicen que es mejor para ser más feliz. Si esperas mucho, luego tiende a venir la decepción. Es mucho mejor tratar de llevar las cosas poquito a poco y disfrutar de las cosas pequeñas. Si vas por ahí con una gran ambición, movido con una gran expectativa, eso no es sano. Yo prefiero algo mucho más austero, un estilo de vida más equilibrado.
Por Joaquín Vismara

