rollingstone.com.ar

En la era Trump, Green Day vuelve a la música de protesta

Tras enfrentar a la administración Bush con 'American Idiot', la banda le apunta al nuevo presidente en una gira enorme

 
"Cada noche tengo una sensación de gratitud", dice Armstrong. Foto: Chris Dugan / Green Day

Billie Joe Armstrong está sentado en el backstage del Verizon Center en Washington, D.C., a un kilómetro de la Casa Blanca, donde Donald Trump está en este momento reunido con republicanos para conversar sobre un plan de salud pública que va a robarles su seguro a 24 millones de americanos. Pero Armstrong no planea hablar de las noticias en el escenario. "No quiero ponerme negativo", dice. "Siento que es tirar más leña al fuego. Estamos en un modo crisis, y para mí es más importante que la gente sienta unidad cuando viene a un recital."

Pero en cuanto se subió al escenario, Armstrong no pudo contenerse. Durante "Letterbomb", una de las siete canciones que toca Green Day de American Idiot, el disco de protesta que lanzaron en la época de Bush, escupe una diatriba contra el ataque a la verdad por parte de la presidencia de Trump. "No aguanto más estas malditas teorías conspirativas", grita. "¡Estoy harto de las mentiras descaradas, de las verdades a medias y de las falsedades!" Se agita cuando ve a un fan en primera fila filmándolo. "Si estás mirando una pantalla, no me estás mirando a mí", dice. "Estás mirando un celular las 24 horas del día. ¡Esta noche no!"

Es sólo uno de los momentos catárticos de este set, una maratón de 33 canciones en dos horas y media, repleta de clásicos de los noventa y del disco nuevo de la banda, Revolution Radio. El grupo ya está preparando, tras una larga gira por clubes el año pasado, sus primeros recitales después de que Armstrong se deshiciera de una adicción a las drogas recetadas en 2013. "A veces tengo que inyectarme B12 para mantenerme", dice Armstrong. "Pero de hecho ahora tengo más energía que nunca. Cada noche tengo una sensación de gratitud, y ahora que estamos otra vez de gira, tengo una razón para levantarme a la mañana."

La idea quedó clara en la prueba de sonido. Después de un largo viaje en auto desde Virginia, la banda rockeó varias canciones para un público de apenas dos personas: Ryan y Brixton, los hijos de Mike Dirnt, de seis y ocho años respectivamente, que corrían por los pasillos del estadio techado, alrededor de guardias de seguridad incómodos. Durante "King for a Day", el tema de 1997, Armstrong decidió unirse a ellos, agarrando su micrófono inalámbrico y persiguiendo a Brixton hasta la zona de las tiendas, mientras cantaba a la perfección cada palabra de la canción. "Tenemos un estilo de vida alternativo, pero dentro de él encontramos una normalidad", dice Dirnt, quien también está feliz de estar girando otra vez después de que su mujer se recuperó de un cáncer. "Estuve haciendo unos entrenamientos delirantes, corriendo alrededor de un lago en Oakland. Un día paré y empecé a caminar, y pensé: '¿Para qué estoy entrenándome tanto? No tengo nada en el futuro'. Una buena razón para salir de gira es tener un buen disco. Estamos tocando la mitad de ese disco, y a los fans les está encantando."

El show también incluye un montón de temas clásicos de la banda. Armstrong invita a un chico al escenario a cantar "Longview" (lo hace tan bien que Armstrong le pregunta si está tratando de robarle el puesto). También invita a una chica de 16 años a tocar en "Knowledge", de Operation Ivy. Es algo que Green Day probó por primera vez en 1995, durante una noche difícil. "Todo el lugar se encendió y el show, para mí, cambió", dice Armstrong. Dirnt dice que la jugada sólo tuvo consecuencias negativas una vez: "Hace más o menos 20 años, dejé que un chico tocara mi bajo, y pensó que sería cool romperlo al final de la canción. Tuve que hacer un enorme esfuerzo para no bajarle todos los fucking dientes".

Pero las canciones de American Idiot reciben las mejores respuestas de la noche, especialmente durante el tema del título, en la que Armstrong vuelve a romper su promesa de no ser negativo y grita: "Fuck Donald Trump!". En el backstage, Armstrong se cuida de decir que no compra la idea de que Bush haya sido tímido en comparación a Trump. "Por lo que yo sé, Bush es un criminal de guerra", dice. "Con Trump no tenemos idea. Ahora es sólo una payasada."

La gira continuará en septiembre, cuando la banda toque para 92.000 personas en el Rose Bowl de Los Angeles. Más allá de integrar el Salón de la Fama del Rock and Roll tras 32 años de carrera, los Green Day siguen buscando maneras nuevas de divertirse cada noche. "Ayer estábamos tocando y Mike me miró, y yo le tiré un moco imaginario", dice el baterista Tré Cool. "Agarró el moco imaginario con la boca. Boludeces así siguen siendo cool."

Andy Greene

COMPARTILO
 Notas mas leidas
PUBLICIDAD
Revista Rollingstone