rollingstone.com.ar

Bon Jovi recorrió su historia en Vélez

Sin Richie Sambora a su lado, Jon Bon Jovi se lució más como un solista maduro que como el líder de un legendario clan rockero

Por Denise Tempone

 
Jon Bon Jovi mostró su versión más madura en el José Amalfitani. Foto: Trigo Gerardi

La versión más madura de Bon Jovi vista hasta la fecha se presentó ayer en el estadio de Vélez Sarsfield. En una nueva visita a Argentina, esta vez en el marco del Tour This House is not for Sale, la banda llevó adelante un show que esquivó explícitamente cualquier intención de revivir épocas desfachatadas, efervescentes y viscerales. La lógica de esta reinvención prolija y sobria, atravesó cada aspecto de la banda, al punto de dejar en claro que cualquier pérdida de potencia, de sangre, que pueda achacársele hoy al grupo de Nueva Jersey, es una elección estética bien asumida. Casi sin moverse de la pasarela, Jon Bon Jovi se paró como un solista experimentado, con su voz en un estado formidable. En este contexto, fue especialmente significativa la conversión de "Someday I´ll Be Saturday Night" en una solitaria canción de fogón en la que el líder se mostró más lejos que nunca de convertirse en un sábado por la noche.

Aun así, el show cumplió y dignificó la historia de una banda con un cancionero repleto de hits. El setlist fue generoso e incluyó desde su primera conquista, "Runaway", a la decisiva "It´s My Life", y pasó por temas como "Bad Medicine", "You Give Love a Bad Name", "Keep the Faith", "These Days" y "I´ll Be There for You", entre otras. Y en el cumplimiento de sus deberes como galán rockero, JBJ volvió a animarse al español durante el segundo estribillo de "Cama de rosas".

Ni la banda ni la audiencia hicieron referencia alguna a la ausencia de uno de los cimientos fundamentales de esta casa que no se vende: Richie Sambora. Eso no significó que no se haya notado. Aunque el guitarrista fue reemplazado por el virtuoso Phil X (músico de Rob Zombie, Alice Cooper y Avril Lavigne, entre otros), su salida se hizo carne especialmente durante "Wanted Dead or Alive" y se percibió en la dinámica de la banda. En esta formación compuesta por los clásicos Tico Torres (batería), David Bryan (teclados) y Hugh John McDonald (bajista desde 1994) y los incorporados John Shanks (guitarra rítmica) y Everett Bradley (percusión), la función cohesiva de Sambora, que linkeaba al líder con el resto de los integrantes, quedó vacante. Con la corrección política que lo caracteriza, Jon cumplió con las coreografías icónicas de cantante - guitarrista pero no mostró química alguna con el nuevo miembro, que pudiera ser considerada revanchismo hacia Sambora, que lo dejó sin previo aviso antes de una fecha en Canadá en 2013. "Siempre me consideraron un arma en el cinturón de Jon. Nunca fui suficientemente valorado" dijo Sambora para explicar su sorpresiva y brusca deserción. Puede que haya sido así pero lo cierto es que por más leyenda que un cowboy sea, sin su pistola, efectivamente, pierde algo de magia.

COMPARTILO
 Notas mas leidas
PUBLICIDAD
Revista Rollingstone