rollingstone.com.ar

El Bordo defendió su invicto en el Luna Park

En su "segundo round" en el mítico estadio, la banda de Ale Kurz demostró su madurez sin perder el espíritu adolescente

Por Bruno Larocca

 
Ale Kurz hace mosh entre los fans que llenaron el Luna Park. Foto: Facu Suárez/Gentileza El Bordo

"Somos un grupo de amigos que tocamos juntos desde hace 19 años", dice el líder de El Bordo, Ale Kurz, en la mitad de la noche del domingo 17, en "el segundo round en el templo del boxeo", como denominaron esta fecha luego de su debut en el Luna Park en 2016. Está parado en el centro del escenario montado sobre una de las plateas del mítico estadio, para el show presentación de El Refugio, el disco más poderoso de la banda formada en los recreos del colegio Carlos Pellegrini. "Vamos a tocar una que sepamos todos", continúa el cantante mientras su hermano Diego Kurz suelta los primeros acordes del inoxidable hit radial "¿A dónde vas?" y las banderas que flamean entre el público impiden visualizar lo que pasa con los músicos.

Atrás quedaron los problemas de sonido que tuvieron que surfear las guitarras y la batería del virtuoso Miguel Soifer; el comienzo vertiginoso del concierto con "Corazones olvidados"; el momento en el que el pulso rítmico de los teclados y las bolas de espejos proyectadas en las pantallas durante "Humano" convirtieron al Luna en una discoteca anacrónica; el pedido por Santiago Maldonado mientras Ale demostraba su versatilidad vocal en el rapeo contestatario de "La patada" (de En la verdad de enfrente, 2006); y el homenaje a Nirvana con una grabación inédita de Kurt Cobain cantando la intro de "Talk to me" que continuó con la voz de Ale haciendo "Hablame", la reversión en español de ese tema, incluida en el último trabajo discográfico del grupo.

Apoyado en una puesta de escenografía a la altura de las mejores producciones de shows internacionales, con una artillería de 56 luces beam que mutan entre tonos rojizos y verdes, una pantalla de led que atraviesa todo el largo del escenario y una estructura gigante de hierro montada detrás de la batería que replica la antena de la portada de El Refugio, Ale se carga al hombro el show de una banda que acaricia la madurez sin perder el espíritu adolescente del comienzo, y se luce cuando las guitarras toman vuelo bajo el sonido de las nuevas canciones ("La libertad", "Destino").

 
Fer Ruiz Díaz, uno de los invitados de la noche, canta una versión desenfrenada de "Existir". Foto: Emma Distilo / Gentileza El Bordo

Después del primer invitado de la noche (Juanchi Baleirón subió a cantar "Así"), la formación -casi- completa de Las Pastillas del Abuelo invade el escenario para hacer junto a El Bordo "Noche extraña" (del disco Yacanto), en un clima de energía desbordante, con Piti saltando sobre las tablas. Acto seguido, la banda decide bajar los decibeles con "Deporte nacional" y llega el momento de las dedicatorias: "Lejos" ("para todos los perdidos que vinieron") y "Carta a un amigo" ("para Pato Fontanet"), que se suman a la de "Que ella vuelva a sonreír" ("para las mujeres que sufrieron violencia de género").

Y cuando la lista de 30 canciones, programada para esta noche en la que El Bordo celebra la salida de su séptimo disco de estudio junto a sus amigos de ruta, y el show acarician el final, Fer Ruíz Díaz de Catupecu sube a cantar "Existir" para desatar una danza desenfrenada ante la mirada de estupor de parte del público y Manu Varela de La Renga aporta su armónica en "Metafísica suburbana", canción que parece confeccionada a la medida del trío de Mataderos.

Sin bises ni tiempos muertos o de descanso para presentar a los músicos, entrada ya la medianoche del lunes, Ale decide cerrar los 140 minutos de un show con pocos matices, que nunca perdió intensidad, regalándole a los seguidores de El Bordo un bonus track, el clásico de la primera hora "A mí favor", y demostrando que a las viejas canciones del grupo también le sientan bien los grandes escenarios.

COMPARTILO
 Notas mas leidas
PUBLICIDAD
Revista Rollingstone