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'¡Madre!': Jennifer Lawrence y Javier Bardem van al infierno

La película del director Darren Aronofsky parece que está a punto de explotar en todo momento

Por Peter Travers



'¡Madre!'

Jennifer Lawrence, Javier Bardem, Michelle Pfeiffer. Dirigida por Darren Aronofsky / Tres estrellas y media

Darren Aronofsky no hace películas para que te sientas bien con vos mismo ni con el mundo. Es un virtuoso del cine (Réquiem para un sueño, El cisne negro) con la misión de indagar y provocar. Esto hace que sea un bicho raro en los cines plagados de escapismo de cómics y fórmulas baratas. Advertencia: ¡Madre! irradia la sensación de ser algo peligroso si te acercás demasiado.

Javier Bardem, en un retrato de encanto e intensidad demoníaca, interpreta a un poeta famoso que vive recluido en una casa de campo hermosa con una esposa joven (Jennifer Lawrence) que lo sirve a su antojo. Lawrence es excelente a la hora de transmitir una calidez protectora que corre riesgo de desaparecer: su personaje tiene visiones perturbadoras de que las paredes están vivas y son una amenaza. Luego llegan dos visitas, un médico (Ed Harris) y su esposa (Michelle Pfeiffer), que se meten en este paraíso libre de smartphones, y dos hermanos (Brian y Domhnall Gleeson), hijos de los visitantes, que pelean mucho.

Como probablemente te diste cuenta, ¡Madre! es una alegoría bíblica. Y, cuando la casa es invadida por el culto que reverencia al poeta, se desata un infierno alucinatorio.

¡Madre! parece estar siempre al borde de explotar. Tu cabeza se va a sentir igual. La ames o la odies -probablemente no haya término medio-, el film es un grito que sale del corazón corrompido de un visionario que hace las cosas a su manera. No vas a saber qué fue lo que te golpeó.

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